29.3.07

Primer llamamiento


Se que estáis ahí generación de poetas sin nombre, esperando el momento de desatar vuestro hambre, de liberar vuestra furia, de tambalear la moral, el bien y el mal .
Nuestro discurso ya no es tan claro, el objeto de nuestro dolor no tiene hueco en los diccionarios.
La vida se ha complicado, mundo siempre yermo.
La sufrimos, la vivimos, penitentes entre entes.
Lo tenemos todo, todo vale, todo vale nada.
Mentes latentes, anacoretas, sin amos, sin bando.
Vuestras almas en tormento gris gritan y llenan vuestros papeles, clandestinos.

Ya es hora de revelarnos al destino.
Yo os reclamo, compañeros del ocaso.

27.3.07

Sin título 3


Y finalmente me rodeé de núbiles nínfulas de mi edad con las que coquetear.
En ellas encontré el placer de degustar,
de las caderas paralelas, de los omóplatos que convergen, de la sencillez de los pechos pequeños, de la retórica gastada de las bocas mal habladas, de los ojos sinceros de las almas no labradas.

El pasto de su pubis, alineando con sus pezones, trazaba la linea blanca que recorría su anatomía. Lamiendo las imperfecciones, dejándome embaucar por su piel tersa e intacta con mi tacto más fino. Contemplando su arrobamiento disimulado desde el prisma de un sabio, estremeciéndose, consumándolos todos como el primer acto.
No corras niño puberto, no adelantes acontecimientos, el placer de vivir reside en el momento.

19.3.07

Sexo

Hablemos de sexo, sexo, sexo.
Maldito sexo íntimo, sexo insulso, con gente abulta, de penetraciones robustas, de pechos
diminutos, olores recalcitrantes y nauseabundos.

Mitificado y humillado desde los anales del mundo sexuado, razonado.
Contención de instintos que de turbios terminaron tachados entre sombras religiosas y tabús
sociales amordazados.
Y al final dejó de ser sexo y tomo dimensiones “dignas” que aburren, que aterrorizan.
Y ahora creen redescubrirlo, en los medios, en las calles, en los colegios.
Lo catalogaron, lo normalizaron, sexo reproductor, misionero, heterosexual, litúrgico, casto y puro.
Trastocado, descolorido, con sus miles de matices oprimidos.
Fue etiquetado con nombres de estados, apellidos latinos, le dedicaron libros, le fabricaron juguetes,
¡es suficiente con los que venimos de serie!

¡Como si la clandestinidad pudiese haber matado ese placer tan atávico!
Fueron los felices años sesenta donde nos encontramos, donde nos estancamos.

Estamos cansados, decepcionados con el sexo amanerado, porno light de andar por casa.
Volvamos a su visión pasional, sodomita, lisérgica y antihigiénico.
Disfrutemos de un sexo sin razón, ancestral, contracultural, espontáneo y básico.
De gemidos acallados por sudoroso besos, donde el roce roce lo impúdico y luego no haya lugar a
lamentos.
Sexo libre, segunda liberación, su supresión jugó un papel en nuestra represión.

Pero él nuca se ha ido, lo saben vuestros más íntimos deseos, y regresa con fuerza en vuestros hijos.
Conocen a ese pequeño eremita que habita y se escapa de forma fortuita para instruirnos en nuestros
secretos más íntimos en soledad o en compañía.
Ellos follan, ellos disfrutan.
En el espejo se maquean, en las discotecas se magrean y en vuestras camas se aparean.
Sexo abierto, profiláctico, redundantemente afrodisíaco.
Ya no hay putas, ya no hay guarros, ya no hay zorras ni machos, nada obsceno.
Sólo cuerpos, cuerpos amando, sexo, al fin y al cabo.

13.3.07

Cola sincera


Alguna fecha de marzo, de día, dormitando en el banco a la rivera de un río, imaginé que era un joven cánido. A cuatro patas, a medio metro, un perro callejero. Sin amo al que cortejar, sin nombre, defecaba en los parques, orinaba en los neumáticos y comía vuestros restos. La sensación de esa vida era plena, ajena a las avaricias materiales, compuesta de placeres fisiológicos, auténticos placeres. Las prendas eran un estorbo, los modales cuestionables, los modelos no existían, así como los deberes, las exigencias.
¡Se terminó lo políticamente correcto!

La belleza era un cuerpo sano, un espíritu saludable, la fragancia de nuestros genitales.
Ladraba por vuestras calles, sin importar la hora, sin medir los decibelios, disfrutando de mi propio sonido gutural y libertino. Solo, en busca de hormonas volátiles de compañeras fértiles a las que someter y preñar cada día.
Aullando a Catalina.
Recorría escombros y solares haciéndolos míos, levantando una pata y enfrentándome a otros con ferocidad innata, por parcelas de nada, etéreas, sin clausulas.
El poder era de nadie, el fracaso y el triunfo iba y venía entre complejos rituales y demostraciones de las dimensiones de los caninos.
Todo circunstancia, todo efímero, nada enfermo.

Corría, disfrutaba, jugaba, vivía libre con mi manada, jadeante.
Desconocíamos el regicidio con regocijo, ¡iniquidad artificial!
Ninguno vomitaba lo engullido, ni se sumía en abismos de sentimientos sin sentido.
No había espejos en que reflejarnos, reconoceros en los ojos, espejo del alma.
Las envidias eran soliviantadas por caricias, por lametones en el hocico, por los movimientos de una cola sincera.

Y la muerte, oh, la muerte.
Desconocida, aun así temida desde el instinto, asumida, nunca presente hasta que era evidente.
Al moribundo nos acercábamos, y seguido de su partida el reparador olvido.
Y la vida, oh, la vida.
Ahora, ese momento, este bocado, el viento, el árbol, el pájaro, polvo.
Atemporal y plena, sin reprimir los impulsos, las necesidades, nuestros deseos.

Al regresar del sopor animal sentí la angustia humana.
Algo el hombre había vendido.
La naturalidad de la naturaleza, eso hemos perdido.

8.3.07

Sin título 2



Aprendiendo con artificios sintéticos a serenar el a
lma y a reposar el espíritu.
Apocopando fantasías demasiado esperadas pero sin esperanza.
Podando sus largos dedos que influenciaron a un niño ilusionado.
Esbozo recuerdos de viejos momentos, que presentes, cargo en la memoria.
Atosigan, atormentan.

Recuerdos amontonados, como folios en blanco, como folios opacos, manchados de leve tinta roja, con marcas de esperma derramado en forma de lagrima saturada, fruto de noches solitarias, de espera, sin tregua.

Me enfrento, me controlo, me reprimo, vuelvo a fallarme.
Apunto y aprieto, siempre presente el remordimiento.
Disparos inocuos, disparos que atraviesan, disparos que colocan, disparos al
fin y al cabo.
Mujeres del pasado amortiguan con sus pechos el retroceso.
Los viejos hombres encañonados van cayendo, de su sombra el germen de la realidad se está imprimiendo.
Llegó el momento, es inminente el encuentro.


6.3.07

Los golpes de cara duelen más, aprendo mejor.
Buscaba la evidencia y la encontré, no hay contratos para el amor.
Lamentos de guitarras, humo, hierva y sudor.
Una visión, una idea, una prueba, un retortijón.
Amistades que tropiezan con horizontes no compartidos, otras se enfrentan al verlo dividido.
Camino, la niebla comienza a disiparse y ya no he de hablar si no quiero.
Alguien que dice ser yo me espera al otro lado del hilo, yo tiro.
Los niños caprichosos de occidente ladran al sol jugando a la ruleta del placer.
Fuisteis atractivos cuando os divisé, ya cumplisteis vuestro papel.
Por fin es de nuevo mi momento, noria bipolar, momento de ascender.
Oh nuit, te desarmé, descansaré, benzodiacepinas en mi poder.